Tuesday, October 2, 2012

La tradición de miedo y violencia

Esta noche marca el aniversario de la noche de Tlatelolco. A la mañana siguiente, los periódicos informaron que entre 20 y 28 víctimas fueron ejecutadas en la plaza de Tlatelolco, sin embargo, la izquierda ha argumentado que las cifras son más altas, se dice que fueron cientos y hasta miles, ya que en la madrugada llegaban camiones y helicópteros que transportan los cadáveres para arrojarlos al mar o quemarlos en las sierras aledañas. Pero, estas declaraciones nunca han sido comprobadas.

Los intelectuales de aquel entonces, derivado de sus ideas revolucionarias, comenzaban a temer por sus vidas, como lo mencionó en su momento Octavio Paz:

“…el gobierno regresó a los períodos anteriores de la historia de México…. Fue una repetición instintiva que asumió la forma de un ritual de expiación; las correspondencias con el pasado mexicano, especialmente con el mundo azteca, son fascinantes, sobrecogedoras y repelentes. La matanza de Tlatelolco nos revela que un pasado que creíamos enterrado está vivo e irrumpe entre nosotros. Cada vez que aparece en público, se presenta enmascarado y armado…. Es un pasado que no hemos podido o no hemos sabido reconocer, nombrar…” (280-281)

La cultura del miedo que se produce es opresivo. Y es necesario para entender el significado de este miedo y responder en una manera que da vida en medio de un momento de muerte. Es interesante para mí la conciencia de que se construye a través del argumento de Paz. El legado de la violencia y el martirio es algo que se teje en el tejido de la historia y la cultura mexicana. Conectando esa noche en 1968 a un pasado mesoamericano, Paz posiciona la matanza de Tlatelolco como un centro ceremonial y cosmovisión en la experiencia mexicana. Estoy interesado en cómo podemos reconciliar la violencia en la experiencia subalterna con esta interpretación propuesta del martirio.

En su libro sobre las religiones de Mesoamérica, Davíd Carrasco describe: “It is a special gift of the religious imagination that allows a people, after five hundred years of colonialism, dependency, oppression, and resistance, to turn to the ancient Mesoamerican past for symbols of a cosmovision that help make a world meaningful, give it a standing center, and provide for social and spiritual renewal.” Yo diría que Paz está elaborando sobre un proceso de construcción nacional que ya está en la tradición de la nación, que también pone un momento violento en unos términos culturales que resuenan con su gente—es un proceso que informa a la producción cultural.

2 comments:

  1. Your inclusion of the fear dynamic into a history of violence brings the question whether the massacre is a rupture against that. A moment of triumphant fearlessness. Maybe if they had read it that way the movement wouldn't have died but grown stronger.

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  2. I am interested in the Davíd Carrasco quote that you mention in the last paragraph. I wonder what this means in relation to Paz's recalling of Aztec sacrifice and to what extent we can draw these comparisons.

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